viernes, 14 de agosto de 2026

Los Diáconos son signo del servicio en y de la Iglesia.

"Así como he hablado de Iglesia constitutivamente misionera” y de “Iglesia constitutivamente sinodal”, digo que deberíamos hablar de “Iglesia constitutivamente diaconal”. Si no se vive esta dimensión del servicio, todo ministerio, en efecto, se vacía por dentro, se vuelve estéril, no produce frutos. Y poco a poco se vuelve mundano.

Los diáconos recuerdan a la Iglesia que lo que descubrió Santa Teresita es cierto: la Iglesia tiene un corazón quemado por el amor. Sí, un corazón humilde que palpita con el servicio. Los diáconos nos lo recuerdan cuando, como el diácono san Francisco, llevan a los demás la cercanía de Dios sin imponerse, sirviendo con humildad y alegría.

La generosidad de un diácono que se entrega sin buscar las primeras filas huele a Evangelio, nos habla de la grandeza de la humildad de Dios que da el primer paso —siempre, Dios da siempre el primer paso— para salir al encuentro incluso de los que le han dado la espalda". (Papa Francisco, Encuentro con Diáconos, 2021).